En la era digital actual, nuestras interacciones en línea tienen un alcance y una influencia significativos. Es esencial tener en cuenta los principios fundamentales de la libertad de expresión, la etiqueta digital y el uso adecuado de licencias y propiedad intelectual en los recursos digitales compartidos.
La libertad de expresión es un derecho fundamental que permite a las personas expresar opiniones y compartir información sin restricciones excesivas. Sin embargo, también conlleva responsabilidad. En nuestras interacciones en línea, debemos ser conscientes del impacto que nuestras palabras y acciones pueden tener en los demás. Debemos tratar a los demás con respeto y evitar difundir contenido perjudicial, discriminatorio o difamatorio.
La etiqueta digital es un conjunto de normas de comportamiento que debemos seguir al interactuar en el entorno digital. Esto implica ser considerados, respetuosos y responsables. Algunos aspectos de la etiqueta digital incluyen utilizar un lenguaje apropiado, evitar el acoso cibernético o la intimidación, no compartir información personal sensible sin consentimiento y pensar antes de publicar o compartir contenido.
El uso adecuado de licencias y propiedad intelectual en los recursos digitales compartidos es otro aspecto crucial en nuestras interacciones en línea. Cuando utilizamos o compartimos contenido creado por otros, debemos respetar sus derechos de autor y cumplir con las licencias correspondientes. Esto implica citar adecuadamente las fuentes, obtener permisos cuando sea necesario y no plagiar el trabajo de otros. También debemos ser conscientes de los derechos de autor y las licencias al compartir nuestro propio contenido, asegurándonos de que se respeten y protejan nuestros derechos como creadores.
En resumen, nuestras interacciones en línea deben guiarse por la libertad de expresión, la etiqueta digital y el respeto por los derechos de autor y la propiedad intelectual. Al hacerlo, contribuimos a un entorno digital más seguro, inclusivo y ético. Todos tenemos la responsabilidad de fomentar una cultura en línea positiva y constructiva, donde se pueda expresar la diversidad de opiniones de manera respetuosa y se valore el trabajo creativo de los demás.
b. Marca Personal y Reputación Online
Todo lo que decimos, escribimos o publicamos en los diversos servicios de Internet queda permanentemente archivado en la red y a menudo escapa a nuestro control. Por lo tanto, es crucial que seamos cuidadosos con nuestras intervenciones en redes sociales, blogs, etc. Esto se conoce como nuestra Huella Digital.
La forma en que somos percibidos en términos de credibilidad, honestidad y educación ya no se limita únicamente a nuestros vecinos y amigos. Con la existencia de Internet y sus servicios, esta percepción se extiende a toda la red global, lo que conocemos como reputación online.
Nuestra reputación online se basa en nuestras acciones en Internet y abarca un ámbito mucho más amplio. Debemos ser conscientes de que cualquier rumor, filtración de fotografías o videos, o reenvío de mensajes y correos puede influir positiva o negativamente en la reputación de una persona. Además, la rápida difusión en la red a gran escala (contenido viral) dificulta en gran medida una rectificación.
c. Protección de la intimidad.
Es fundamental tomar precauciones al utilizar servicios en línea como chats, programas de mensajería instantánea y redes sociales, a fin de evitar posibles problemas de privacidad. Una de las preocupaciones que pueden surgir es que nuestras fotos y videos sean almacenados por personas desconocidas que los utilicen de manera fraudulenta, como editarlos de forma maliciosa para difamarnos o utilizarlos como propios para confundir a otros usuarios.
Con frecuencia, estos sitios web nos solicitan datos personales y nos aseguran que se respetará nuestra privacidad. Sin embargo, debido al rápido crecimiento de las redes sociales, existe la posibilidad de que entre las redes de amigos de amigos, se pueda infiltrar algún usuario con intenciones maliciosas. En ese caso, este usuario podría acceder a tus datos, como tu fecha de cumpleaños, tus intereses, tus contactos, los lugares donde sueles salir de fiesta y tus próximos eventos, lo que podría llevar a que esta persona malintencionada intente localizarte o intentar entablar una amistad contigo en los chats.
d. Contraseñas Seguras En la actualidad, debido al amplio uso de las nuevas tecnologías, muchas personas manejan de forma habitual varias claves o contraseñas: el número pin del teléfono móvil, las contraseñas de correos electrónicos, las contraseñas bancarias (de las tarjetas de crédito, de banca electrónica,…). Todas ellas son códigos secretos que solamente debe conocer el propio usuario y con los que tenemos que ser precavidos. Prácticas erróneas en la elección de contraseñas Con el fin de recordar mejor nuestras contraseñas personales, cometemos muchos errores: Solemos utilizar la misma contraseña para todos los servicios. Así, cuando hackean alguno de nuestros servicios, estamos permitiendo que accedan a los demás. Utilizamos casi siempre contraseñas cortas. Cuanto más largas sean, más difíciles serán de desencriptar. Se recomienda que tengan al menos ocho caracteres. Las contraseñas que utilizamos suelen tener que ver con nosotros. Es habitual que se utilicen las fechas de cumpleaños o aniversarios, nombres de familiares, etc. Cualquier ataque malintencionado realiza pruebas de contraseña con este tipo de datos. Acostumbramos a utilizar sólo números o sólo letras en nuestras contraseñas, lo que facilita mucho la desencriptación. Consejos útiles para elegir una contraseña Partiendo de las prácticas erróneas anteriores, podemos incluir una serie de consejos que te ayudarán a proteger mejor tus datos personales: No utilices la misma contraseña para distintos servicios. Cambia tus contraseñas cada cuatro o seis meses. Utiliza contraseñas de más de ocho caracteres. Mezcla números, letras mayúsculas y minúsculas y caracteres especiales de tu teclado como @, #, $, & entre los caracteres de tu contraseña. Evita que el contenido de tu contraseña tenga que ver con fechas y nombres relacionados contigo. e. Respeto Digital El uso de las nuevas tecnologías es un derecho que implica el deber de hacerlo con corrección y respetando a los demás. Este uso correcto y respetuoso tiene que quedar reflejado en nuestras actuaciones, tanto cuando nos conectamos en Internet y realizamos publicaciones en redes sociales como cuando utilizamos contenidos digitales de los que no somos propietarios. En el siguiente decálogo de reglas se resumen las actitudes que debemos tener cuando utilizamos cualquier medio tecnológico: 1. Debemos utilizar las TIC con respeto hacia los demás y hacia nosotros mismos. De igual modo debemos exigir respeto por parte de otros usuarios. La injuria, la calumnia y la difamación son delitos. 2. Nunca debemos adueñarnos del derecho a la privacidad de otros y por lo tanto no podemos publicar fotografías o datos personales de otras personas sin su permiso. 3. Cuando realicemos publicaciones en La Red no debemos atentar contra nuestra intimidad ni contra la de otros. Es importante mantener una actitud activa para comprobar qué datos nuestros están en La Red. 4. Nos debemos identificar correctamente en La Red y nunca asumir falsas identidades. Tampoco debemos facilitar nuestros datos credenciales para que otros actúen en nuestro nombre. 5. Debemos ser sensibles ante las malas prácticas en La Red, el ciberacoso y los delitos en La Red denunciando estas situaciones. 6. Nunca debemos utilizar contenidos bajo derechos de autor y siempre tenemos que respetar las licencias de su utilización. 7. El uso de las nuevas tecnologías debe ser un medio para nuestro enriquecimiento personal y no un fin en sí mismo que impida nuestro desarrollo en otras facetas de la vida. 8. No debemos utilizar ni fomentar el uso de software ilegal. 9. No debemos utilizar los medios tecnológicos para fomentar actividades ilícitas ni que atenten contra los derechos humanos. 10. Debemos controlar nuestras emociones en La Red de igual modo que lo haría frente a una persona, ya que entiendo que el estar detrás de una pantalla no puede hacer que nos saltemos las normas básicas de educación. ¿Qué es el CIBERBULLYING? Es una forma de acosos entre iguales surgida con el uso de las nuevas tecnologías. Utilizando el teléfono móvil y los servicios de Internet, algunos usuarios amenazan, insultan, humillan o desprestigian a otros. Si te sientes una víctima de este tipo de acoso, pide ayuda a un adulto para identificar al agresor y denunciarlo ante la autoridad competente y si eres testigo de un caso de ciberbullying, ponlo en conocimiento de algún adulto también.
f. Fraude en la Red Como todo el mundo sabe, es muy importante mantener nuestro ordenador limpio de malware o programas malintencionados. Sin embargo, existen otros peligros en Internet basados en el engaño al usuario para conseguir que sea víctima de un fraude. Se trata de técnicas de ingeniería social consistentes en utilizar herramientas que confunden al usuario (publicidad falsa, creación de falsas expectativas, etc.) para conseguir que éste facilite datos confidenciales o conteste correos electrónicos falsos, compre gangas inexistentes, envíe correos que son delictivos,… Cuando el usuario se da cuenta del engaño, puede que ya sea tarde.
g. Propiedad e intercambio de Información
Cuando navegamos por La Red, encontramos infinidad de contenidos, como trabajos escritos, artículos, imágenes, vídeos, canciones, etc. Pero que estén en La Red para ser leídos o vistos no significa que podamos utilizarlos para nuestras propias creaciones.
Tipos de licencias de software
No todo el software es igual. Debemos estudiar los tipos de licencias que existen en el mercado y distinguir entre los programas que tienen fines comerciales y aquellos que se distribuyen de forma gratuita. Las numerosas posibilidades de cesión de estos derechos hacen que existan infinidad de licencias de software: freeware, shareware, software bajo licencias GNU o GPL, Open Source, copyleft, software privado a medida, etcétera. A medida que surgen nuevos tipos de software, van creándose términos que los definen, a los que se les añade el sufijo -ware (abandonware, malware, trialware, etcétera).
Las licencias más importantes son:
Software comercial. Desarrollado por una empresa con la finalidad de obtener beneficios económicos. Su uso está limitado al usuario o número de licencias compradas; no se conoce su código fuente (que lo haría modificable) y no puede ser redistribuido a otros usuarios.
Software privado. Se trata de software particular desarrollado por programadores para un usuario o empresa específicos, que son los únicos que pueden utilizarlo. Suelen ser aplicaciones muy especiales y personalizadas (no existen en el mercado) y se precisan para actividades empresariales importantes.
Shareware. Tipo de software comercial que se distribuye de forma gratuita para que el usuario lo pueda probar. Estas versiones no disponen de toda la funcionalidad del programa o dejan de ser operativas a los pocos días. Cuando compramos la licencia de uso, se activan todas sus funciones y no expira el período de validez.
Freeware. Programas cuyo autor pone a disposición de los usuarios de forma gratuita. No se conoce su código fuente (por lo que no es susceptible de modificación) y puede ser redistribuido por parte del usuario. Los autores de estos programas tienen habilitados sistemas para que el usuario que lo desee realice donaciones económicas voluntarias y muestre así su agradecimiento por el programa.
Open Source (código abierto). Programas que se entregan con el código de programación utilizado para su funcionamiento de manera que un programador conocedor del lenguaje pueda adaptar el programa, modificarlo o mejorarlo. Todo el software de código abierto es libre y todo el software libre ofrece su código de programación.
Software libre. Abarca todos aquellos programas que pueden ser libremente usados, modificados (se conoce su código fuente) y copiados para ser distribuidos entre los usuarios. No quiere decir que sean gratuitos.
Software semilibre. Tipo de software distribuido como software libre entre usuarios particulares y entidades sin ánimo de lucro. No se permite su utilización a empresas ni otras actividades comerciales. El software libre
Dentro del software libre nos encontramos numerosas licencias especiales que se pueden agrupar en dos tipos: sin copyleft o con copyleft.
Copyleft es un tipo de licencia que establece que las modificaciones o mejoras de un programa redistribuidas por los usuarios están obligadas a cumplir la misma licencia que el original. Las licencias de software libre con copyleft más utilizadas por los autores de software libre son GPL (Licencia Pública General) y LGPL (Licencia Pública General de Librerías).
El software que no está protegido por copyleft puede ser modificado libremente, así como su licencia para la redistribución. Un ejemplo de este tipo de software es el software de dominio público, del que el autor ha cedido todos los derechos y que no se somete a ningún tipo de licencia.
Contenidos digitales
El crecimiento exponencial de contenidos en Internet y la forma de distribución de dichos contenidos entre los usuarios han sido las causas de la creación de nuevas licencias de uso.
Copyright. Se trata de la licencia más restrictiva y extendida, ya que el autor se reserva todos los derechos y solo los cede a otro usuario a cambio de un pago por los mismos.
Copyleft. Es la licencia opuesta al copyright. El autor permite el uso del contenido, incluso su modificación y distribución, siempre que sea reconocida de forma expresa la autoría del contenido.
Dominio público. El autor del contenido lo ha cedido al resto de los usuarios sin ningún tipo de licencia, por lo que se puede utilizar, modificar y distribuir sin atribuir ninguna autoría.
Creative Commons es un tipo de licencia surgida a partir del copyleft y se caracteriza por tener algunos derechos reservados y marcar unas condiciones de uso. Las licencias de Creative Commons más utilizadas son el resultado de la combinación de las cuatro licencias principales: citar al autor para su utilización, no modificar la obra, no obtener beneficios económicos con el contenido y distribuir con la misma licencia. ¿Como puedo identificar qué tipo de licencia tiene un artículo, página web, etc?
Cuando copias un texto de Internet, puede ser difícil determinar la licencia específica que tiene el texto, ya que no todos los textos en línea tienen una licencia explícita adjunta a ellos. Sin embargo, hay algunos pasos que puedes seguir para obtener información sobre la licencia:
Busca la sección de derechos de autor o términos de uso: Algunos sitios web incluyen información sobre los derechos de autor y las licencias en una sección dedicada en su página.
Busca enlaces como "Acerca de", "Términos de uso" o "Política de derechos de autor" en el sitio web para ver si proporcionan detalles sobre la licencia del contenido.
Verifica si se utiliza una licencia estándar: Algunos creadores utilizan licencias estándar reconocidas, como las Licencias Creative Commons. Estas licencias tienen símbolos y texto específicos que indican los permisos y restricciones asociados con el contenido. Puedes buscar estos símbolos o términos en el sitio web para identificar si se utiliza una licencia específica.
Contacta al autor o propietario del contenido: Si no encuentras información clara sobre la licencia en el sitio web, puedes intentar contactar al autor o propietario del contenido para solicitar más detalles sobre la licencia. Puedes enviar un correo electrónico o buscar información de contacto en el sitio web para comunicarte directamente con ellos.
Es importante recordar que, en ausencia de una licencia clara y permisos explícitos, se considera que el contenido está protegido por derechos de autor y no se puede utilizar sin el permiso del titular de los derechos. Siempre es recomendable obtener el consentimiento del autor o utilizar contenido que se distribuya bajo una licencia abierta o de dominio público para asegurarte de cumplir con las leyes de derechos de autor y propiedad intelectual.
h. Acceso a Recursos en la Red
En la era de la información, el acceso a Internet implica tener acceso a una amplia gama de contenidos digitales, ya sea bajo licencias comerciales u otros tipos de licencias. Estos contenidos pueden incluir libros digitales, noticias, documentos de oficina, presentaciones, videos, música, juegos, y más.
El crecimiento del ancho de banda utilizado por los usuarios de Internet ha impulsado el negocio de la distribución de contenidos multimedia a través de la red.
Ocio en línea
Las grandes empresas distribuidoras de música, videos, televisión y juegos han encontrado en Internet una forma de llegar a los clientes, quienes pagan por la compra o alquiler de contenido multimedia. Los contenidos descargados suelen estar sujetos a condiciones de uso, como un límite en el número de copias permitidas en diferentes dispositivos, restricciones de uso en dispositivos específicos, entre otros. Estas medidas buscan evitar la distribución ilegal de contenidos entre los usuarios. Los productos ofrecidos por estos portales van desde canciones individuales, álbumes de artistas favoritos, videos musicales, películas y series de televisión hasta juegos en línea. La existencia de diversos dispositivos ya no es un problema para estos servicios, ya que permiten el acceso desde diferentes dispositivos, como computadoras, consolas de videojuegos, teléfonos inteligentes, tabletas, televisores inteligentes, entre otros.
Bancos de imágenes
Existen numerosos servicios que ofrecen millones de imágenes. Algunos de ellos son comerciales y venden acceso a bancos de imágenes bajo derechos de autor por un período de tiempo o un número limitado de descargas. Otros servicios alojan imágenes bajo licencia Creative Commons y requieren que los usuarios publiquen sus propias fotografías para poder descargar las de otros usuarios. También existen bancos de imágenes de dominio público.
Música
Hay una cantidad innumerable de contenidos musicales en Internet. Sin embargo, la mayoría de ellos son comerciales y solo se pueden escuchar en línea (sin la posibilidad de descargarlos o reutilizarlos en nuestras propias producciones). En la red, existen servicios donde los usuarios pueden publicar su propia música y compartirla con usuarios de todo el mundo, lo que resulta muy utilizado por artistas emergentes para darse a conocer. La música libre en Internet se distribuye bajo licencias Creative Commons y permite la adquisición de licencias para uso comercial. Jamendo es una plataforma destacada de música libre en línea, que permite la descarga gratuita en formato MP3 para uso personal, pero requiere el pago de una licencia para utilizar la música en videos de YouTube u otras aplicaciones comerciales.
Videos
Las plataformas de intercambio de videos en Internet son muy populares, siendo YouTube la más destacada. Al publicar un video, es importante indicar bajo qué tipo de licencia se encuentra para su uso en otras producciones o para su reproducción masiva. Un error común al crear un video que se desea publicar en Internet es utilizar imágenes o música que están protegidas por derechos de autor. Debemos evitar estas prácticas, ya que infringiríamos la ley y, por seguridad, estas plataformas bloquean cualquier contenido que contenga material protegido.
Documentos
La sociedad del conocimiento se refiere a la sociedad en la que cualquier persona en cualquier parte del mundo tiene acceso a millones de documentos, libros, artículos, noticias y otros tipos de materiales textuales. Internet es el principal instrumento en esta sociedad.
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